26 octubre 2017

El origen de los nombres de los estados de EE. UU.

            
Una de las características de los Estados Unidos es su variada población, resultado de una turbulenta inmigración que sufrió el territorio a partir del siglo XVI: exploradores, colonos, caza tesoros, científicos, misioneros… de todos los rincones del Viejo Continente se aventuraron a buscar suerte en el Nuevo Mundo, habitado por una gran diversidad de tribus nativas. Como podrás comprobar a continuación, esta amalgama de culturas quedó reflejada en los nombres de los 50 estados del país norteamericano.
Casi la mitad de los topónimos provienen de términos indios. El siguiente grupo numeroso lo conforman los nombres de origen inglés, dedicados en parte a rendir tributo a monarcas o a personalidades del Viejo Mundo. También ocupan su pequeño espacio los términos procedentes del español o del francés. Con todo, algunas de las etimologías siguen sin estar claras o se discuten.
             
Alabama. El vocablo alabama proviene del nombre de una tribu nativa que habitó el territorio. Estos se autodenominaban albaamo (en plural, albaamaha), que en lengua choctaw significa ‘cortador de plantas’ o ‘limpiador de maleza’.

Alaska. Topónimo usado por primera vez por los exploradores rusos a finales del siglo XVIII: halla su origen en la palabra aleutiana alaxsxaq, ‘el objeto hacia el que es dirigida la acción del mar’.

Arizona. Suele escucharse que este topónimo nace de la contracción de las voces castellanas árida zona, pero se trata de una etimología popular. Entre las hipótesis que se barajan, se discute si proviene del español arizonac,adaptación de la lengua o’odham ali-shonak, ‘lugar de breves primaveras’ ; o del vasco aritz ona, ‘roble bueno’. Esta última es la que por ahora cuenta con más adeptos.

Arkansas. De este modo denominaron los exploradores franceses en el siglo XVII a los nativos del lugar, que entre ellos se hacían llamar quapaw. El término siux akansa lo aprendieron los galos de los indios algonquinos, que era como designaban a dicha tribu.

California. Así llamaron a este territorio los exploradores españoles del Nuevo Mundo, pues estos creyeron encontrarse no en tierra firme, sino en una isla, que identificaron con el lugar imaginario e idílico que el escritor español Garci Rodríguez de Montalvo describió en su popular novela de caballerías Las sergas de Esplandián (1508): “Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas…”.

Carolina del Norte y Carolina del Sur. El territorio, que se dividió en 1710, fue bautizado de este modo en 1629 en honor del rey Carlos I de Inglaterra.

Colorado. El estado debe su nombre al río Colorado, que los colonizadores españoles bautizaron de este modo por el lodo rojizo que sus aguas acarreaban de las montañas.

Connecticut. Encuentra su origen en el río homónimo, cuyo nombre, adoptado por los británicos en 1644 para rebautizar su colonia conocida como River Colony (Colonia del Río), se cree que proviene del mohicano quinnitukqut, ‘junto al largo río de marea’.

Dakota del Norte y Dakota del Sur. El Territorio de Dakota, que fue una región organizada por los Estados Unidos y que englobaba gran parte de los actuales Montana y Wyoming, así como todos los territorios de Dakota del Norte y Dakota del Sur y una pequeña porción de Nebraska, existió desde 1861 hasta 1889, año en que Dakota del Norte y Dakota del Sur se convirtieron en nuevos estados. Su nombre proviene de la etnia amerindia homónima, en cuya lengua dakhóta significa ‘amigo’ o ‘aliado’.

Delaware. Lleva el nombre del río Delaware, denominado así en 1664 en honor de Thomas West, tercer barón de De La Warr, que gobernó Virginia entre 1610 y 1618.

Florida. Proviene del español y hace alusión a la Pascua Florida o de Flores, pues esta península fue descubierta en el Domingo de Resurrección de 1513 por la expedición de Juan Ponce de León. Este la bautizó como la Tierra de la Pascua Florida.

Georgia. En 1732 fue llamada así la colonia británica allí establecida para homenajear al entonces monarca Jorge II de Gran Bretaña (George II, en inglés).

Hawái. Del inglés Hawaii, este estado toma su nombre de la isla más grande del archipiélago y halla su origen en la voz hawaiana hawai’i, que a su vez deriva del protopolinesio hawaiki, ‘lugar de los dioses’, en alusión a los grandes volcanes Mauna Kea y Mauna Loa. No obstante, otra tesis sostiene que hawai’i se refiere a Hawaiʻiloa, héroe del folclore hawaiano del que se cuenta que descubrió las islas y fundó el primer asentamiento humano.

Idaho. El origen de este topónimo no está claro. Por un lado, se cuenta que es un término que el influyente empresario George M. Willing acuñó en 1860 a partir del shoshoni ee-dah-how, que significa ‘joya de las montañas’. Por otro lado, se apunta que Idaho podría provenir del apache kiowa idaahe, ‘enemigo’, que era como los apaches llamaban a los comanches.

Illinois. Proviene del nombre de una confederación de tribus algonquinas que se hacían llamar inoca, ‘el que habla de forma vulgar’. En boca de los exploradores franceses el término se transformó en ilinwe, que luego adoptó las formas illiniwek, illini e illinois, empleadas en la actualidad para designar a dichos nativos, con predominio de esta última.

Indiana. Este topónimo, que viene a significar ‘tierra de los indios’, fue acuñado por los colonos franceses a mediados del siglo XVIII para designar la región situada al norte del río Ohio. En 1816, esta fue admitida como 19.º estado estadounidense.

Iowa. Procede de la tribu amerindia siouan del mismo nombre, cuyo origen, aún discutido, podría hallarse en la voz dakota ayuxba, ‘los adormilados’.

Kansas. Lleva el nombre del río homónimo que atraviesa la región. Aquel encuentra su origen en la voz siux kansa, con la que los franceses denominaron a la tribu amerindia que vivió allí hasta el siglo XVIII; y cuyo significado está relacionado con la idea del viento.

Kentucky. Originalmente se refería al río Kentucky, nombre cuya etimología no está clara. Se cree que podría derivar del iroqués o del shawnee, cuya traducción sería ‘prado’ o ‘pradera’.

Luisiana. De esta forma ha sido castellanizado el topónimo inglés Louisiana,que fue como bautizó este territorio en 1682 el explorador galo René Robert Cavelier de La Salle. Con este gesto quiso rendir homenaje a Luis XIV, rey de Francia entre 1643 y 1715.

Maine. De origen incierto, se discute si el nombre de este estado proviene de la provincia francesa homónima, si se trata de un acortamiento de la voz inglesa mainland, ‘tierra firme’, o si resulta del pueblo de Broadmayne (Inglaterra), lugar de origen de sir Ferdinando Gorges, fundador de la colonia Provincia de Maine en 1622.

Maryland. Literalmente ‘tierra de María’, toma su nombre de Enriqueta María de Francia (1609-1669), esposa del rey Carlos I de Inglaterra.

Massachusetts. Es el plural del término algonquino massachusett, ‘en la gran colina’, que designaba a un pueblo nativo que vivía en las llamadas Blue Hills (Colinas Azules) y que dio nombre a la colonia de la Bahía de Massachusetts, de origen británico, asentada en el lugar en el siglo XVII.

Míchigan. Toma su nombre del lago Míchigan, cuya denominación es una adaptación al francés del término ojibwe meshi-gami, ‘gran lago’.

Minnesota. Fue adoptado del nombre del río homónimo hacia 1849 para denominar el estado, que sería admitido como tal nueve años después. Minnesota deriva del dakota mnisota, literalmente, ‘agua turbia’.

Misisipi. Topónimo español de Mississippi, toma su nombre del río homónimo, que hunde sus raíces en el idioma ojibwe y significa ‘gran río’ o, según otras fuentes, ‘padre de las aguas’.

Misuri. Adaptación al español del topónimo inglés Missouri, este procede del nombre de un grupo de pueblos nativos conocidos como missouria, voz de origen algonquiano que significa ‘el pueblo de las canoas de madera’.

Montana. Deriva de la palabra castellana montaña, que fue propuesta como nombre del estado por el congresista de Ohio James Mitchell Ashley en 1864, en alusión al tramo de la cordillera de las Rocosas que recorre el territorio por el oeste.

Nebraska. Este topónimo deriva del nombre nativo para el río Platte que deriva, o bien del omaha ni braska, o bien del otoe-missouria ni brathge,términos ambos que significan ‘aguas planas’. Por cierto, el nombre actual de dicho río procede del francés rivière platte, ‘río plano’.

Nevada. Debe su nombre a la cercana cordillera, situada en su límite occidental, que fue bautizada en 1776 como Sierra Nevada, en honor a las montañas homónimas de la península ibérica, por el misionero franciscano español Pedro Font cuando la ubicó por primera vez en un mapa que trazó.

Nueva Jersey. Fue bautizado New Jersey, en inglés, en el año 1664 por uno de sus cofundadores, sir George Carteret, en referencia a su lugar de origen, Jersey, isla del canal de la Mancha.

Nueva York. A inicios del siglo XVII comerciantes neerlandeses establecieron en la región, habitada originalmente por indios lenapes, un asentamiento que denominaron Nueva Ámsterdam. En 1664, los británicos conquistaron la ciudad y la rebautizaron con el nombre de Nueva York en honor al duque de York y Albany, el futuro Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia (1685-1688).

Nuevo Hampshire. Es el nombre que escogió el navegante británico John Mason (1586-1635) para su colonia (New Hampshire, en inglés) que fundó allí hacia 1623, en honor del condado de Hampshire, situado en la costa sur de Inglaterra.

Nuevo México. Fue llamado así por los conquistadores españoles que reconocieron el territorio a mediados del XVI porque creyeron haber dado con culturas nativas similares a las de los aztecas o mexicas (voz esta del náhuatl mēxihco, cuyo significado se desconoce), fundadores de México-Tenochtitlan, ciudad que más tarde daría nombre al Estado de México.

Ohio. Decimoséptimo estado a partir de 1803, fue nombrado de este modo en honor del río Ohio, cuya etimología se halla en la voz iroquesa ohi-yo, que significa ‘gran arroyo’.

Oklahoma. Este término, procedente del idioma choctaw, a partir de okla,‘nación, tribu, pueblo’, y homm, ‘rojo’, esto es, ‘pueblo rojo’, fue propuesto para denominar el territorio por el nativo Allen Wright, jefe de la Nación Choctaw de Oklahoma de 1866 a 1870.

Oregón. El territorio fue bautizado en 1848 con este nombre, de origen incierto. Una hipótesis sostiene que proviene de la palabra francesa ouragan, ‘huracán’, con la que los galos se referirían al río más largo de la región noroeste de Norteamérica, hoy llamado Columbia, donde los fuertes vientos chinook se hacen notar en su curso más bajo. Otra versión afirma que Oregón deriva del castellano orejón, nombre que los españoles, los primeros europeos en explorar aquella tierra, dieron a varias de las tribus allí establecidas.

Pensilvania. Del inglés Pennsylvania, el nombre de este estado, formado a partir del apellido Penn y la voz latina silvanus, significa literalmente ‘bosques de Penn’. Este territorio de frondosa vegetación fue denominado de este modo para honrar al almirante británico William Penn (1621-1670), quien había prestado una cuantiosa suma al rey Carlos II de Inglaterra y este se la devolvió en forma de tierra a su hijo, William Penn júnior.

Rhode Island. La hipótesis más defendida es que el topónimo, proveniente del neerlandés antiguo roodt Eylandt, ‘isla roja’, fue dado hacia 1614 por el científico holandés Adriaen Block en alusión al color de los acantilados de esta región. Posteriormente, el término sería alterado por los colonos británicos por influencia de la isla griega de Rodas (en inglés, Rhodes).

Tennesse. Tanasi, de donde proviene este topónimo, fue originalmente el nombre de un poblado cheroqui situado a orillas del Pequeño Río Tennesse, en el actual condado de Monroe. El significado de esta palabra se desconoce.

Texas. Hunde sus raíces en el vocablo caddo taysha, ‘amigos’ o ‘aliados’, que era como los colonizadores españoles llamaron a la tribu que habitaba aquellas tierras. El término adoptó la forma castellana teja, con su consiguiente plural tejas, del cual procede el actual nombre de Texas.

Utah. Proviene de yuta, castellanización de la voz apache yudah, ‘alto’, que era el nombre de los indígenas utoaztecas que habitaban en la Gran Cuenca, conocidos hoy como utes.

Vermont. Aunque no está claro su origen, algunas fuentes coinciden en afirmar que proviene de las palabras francesas vert y mont, esto es, ‘monte o montaña verde’, nombre supuestamente propuesto en 1777 por Thomas Young, miembro del Comité de Correspondencia de Boston y participante del Motín del Té que tuvo lugar en esta ciudad cuatro años antes.

Virginia. Llamado así para rendir homenaje a la reina Isabel I de Inglaterra, quien, al no haber contraído nunca matrimonio, era conocida popularmente como la Reina Virgen.

Virginia Occidental. Este territorio se separó del estado de Virginia durante la guerra de Secesión, en 1863.

Washington. Se convirtió en el 42.º estado en 1889 bajo este nombre, que rinde homenaje a George Washington, primer presidente de los Estados Unidos en 1789.

Wisconsin. Admitido como estado en el año 1848, toma su nombre del río homónimo, bautizado así por los grupos indios algonquinos que habitaban la región. El término fue adoptado por los exploradores franceses. Se especula que podría proceder del miami-illinois meskonsing, ‘se encuentra rojo’, en referencia al color de la sedimentación del río; o del ojibwe miskwasiniing, ‘lugar de piedra roja’.

Wyoming. El nombre procede del monsee (lengua algonquina) chwewamink,que significa ‘en la gran llanura del río’, y fue tomado de Gertrudis de Wyoming (1809), poema ambientado en las guerras indias, del escritor escocés Thomas Campbell.
             
                 

Son de origen español;


California

Colorado

Montana

Nevada


Florida de la expresión Pascua Florida: al ser descubierta en la época de Pascua por Juan Ponce de León y encontrar el lugar con una vegetación muy exuberante y rica aún para la época del año. Es el primer territorio estadounidense al que se dio nombre.

Los siguientes, de palabras francesas:

Vermont: de Vert Mont, Montes Verdes

Wisconsin: Traducción francesa de una palabra india de origen desconocido

Estados que reciben su nombre de reyes y reinas de Inglaterra, del tiempo en que eran colonia británica:

Georgia Por George II, rey de Inglaterra

Maryland Por Henrietta Maria, reina y esposa de Charles I de Inglaterra

North Carolina,South Carolina Por Charles I rey de Inglaterra

Virginia, West Virginia Por la reina Elizabeth de Inglaterra, también llamada “Virgin Queen”

Estados que reciben su nombre de personajes de la nobleza;

Delaware Por Sir Thomas West, Barón De La Warr

Louisiana Por Luis XIV, rey de Francia

New York Por Duque de York

Pennsylvania Por William Penn

Algunos Estados de Estados Unidos deben su nombre a territorios existentes en Europa:

New Hampshire Por el condado inglés de Hampshire

New Jersey Por la isla inglesa, en el Canal, de Jersey

Rhode Island Por la isla griega de Rodas

Maine Para distinguir tierra firme (mainland) de las islas.

Descubridores y personajes americanos;

Hawaii Por Hawaii Loa, su descubridor

Oregon Por los textos de Maj. Robert Rogers, un oficial inglés

Washington Por George Washington

Palabras indias, en el caso de Idaho, es algo inventado. Pero para otros se conoce la palabra pero no su origen:

Connecticut De la palabra “Quinnehtukqut” que significa Junto al Largo Río

Michigan De la palabra “Michigana”, Gran Lago

Tennessee De una palabra de la tribu Cherokee

Arkansas De una palabra de la tribu Quapaw

Sin conocer si quiera la palabra que la originó:

Iowa de una palabra que significa “País Hermoso”

Mississippi de una palabra que significa “Padre de las Aguas”

Texas de una palabra que significa “Amigos”

Relacionadas con los indios y sus tribus:

Indiana significa “País de indios”

Missouri

Utah de la tribu Ute, que significa Pueblo de las Montañas

Massachusetts de la tribu Massachusett, que significa Sobre la Gran Colina

De palabras de idiomas indios:

Alabama de la tribu Choctaw, significa “Recolectores de Vegetación”

Alaska de la tribu Aleut, significa “Gran País”

Arizona de la tribu O’odham, significa “Pequeño manantial”

Illinois de la tribu Algonquin Tribu de hombres superiores

Kansas de la tribu Sioux Gente del viento del sur

Kentucky de la tribu Iroquoian Tierra del mañana

Minnesota de la tribu Dakota Agua del color del cielo

Nebraska de la tribu Oto Aguas tranquilas

New Mexico de la tribu Azteca El sitio de Mexitli, un Dios azteca

Ohio de la tribu Iroquoian Gran río

Oklahoma de la tribu Choctaw Pieles rojas

North Dakota, South Dakota de la tribu Lakota, una subtribu de los Sioux, significa “Aliados”

Wyoming de la tribu Munsee, significa “En el Gran Río Tranquilo”.


Idaho es quizás el único estado en ser nombrado prácticamente a consecuencia de un error. A comienzos de los años 1860, cuando el Congreso de Estados Unidos entreveía la posibilidad de administrar un territorio en las Montañas Rocosas, el excéntrico e influyente George M. Willing sugirió la denominación de “Idaho”, alegando que derivaba de una voz shoshone que significaba “el sol que nace en las montañas” o la “gema de las montañas”. Willing aclaró más tarde que él mismo inventó el término. Como resultado, el Congreso tomó la decisión de llamarlo Territorio del Colorado en febrero de 1861. Sin embargo, la palabra “Idaho” no desapareció. El mismo año que el Congreso creó a Colorado, un condado llamado Idaho fue fundado al este de Washington, en honor a un barco de igual denominación, que había anclado a orillas del río Columbia en 1860. No está claro si el bote fue anterior o posterior a la declaración de Willing. A pesar de ello, una porción del territorio de Washington que incluía al condado de Idaho, fue utilizada para crear para del estado homónimo en 1863. Dejando de lado la falta de información sobre el origen del nombre, muchos libros de texto del siglo XX concordaron en que provenía del shoshone “ee-da-how”.  

            
GENTILICIOS DE LOS ESTADOS DE EE. UU.

Alabama: alabamiense.

Alaska: alaskeño/ña o alasqueño/ña.

Arkansas: arkansino/na.

California: californiano/na. 


Carolina del Norte: norcarolino/na. 

 
Carolina del Sur: surcarolino/na.

Colorado: coloradeño/ña.

Connecticut: conectiqués/esa.

Dakota del Norte: nordakoteño/ña.

Dakota del Sur: surdakoteño/ña.

Delaware: delawareño/ña.

Florida: floridano/na o floridense.

Georgia: georgiano/na.

Hawái: hawaiano/na.

Idaho: idahoano/na.

Illinois: ilinoisiano/na.

Indiana: indianés/esa.

Iowa: iowano/na.

Kansas: kanseño/ña.

Kentucky: kentuckiano/na.

Luisiana: luisiano/na.

Maine: mainés/mainesa.

Maryland: marilandés/esa.

Massachusetts: masachusetano/na.

Míchigan: michiguense.

Minnesota: minesotano/na.

Misisipi: misisipiano.

Misuri: misuriano/na.

Montana: montanés/esa.

Nebraska: nebrasqueño/ña.

Nevada: nevadense.

Nueva Jersey: neojerseíta.

Nueva York: neoyorquino/na (aunque menos frecuente, también es válida la grafía neoyorkino/na).

Nuevo Hampshire: neohampshireño/ña.

Nuevo México: neomexicano/na o neomejicano/na.

Ohio: ohioano/na.

Oklahoma: oklahomense.

Oregón: oregonés/esa.

Pensilvania: pensilvano/na.

Rhode Island: rodislandés/esa.

Tennessee: tennesiano/na.

Texas: texano/na (grafía recomendada). (*) También es válida la grafía tejano/na, común en España.

Utah: utaheño/ña.

Vermont: vermontés/esa.

Virginia: virginiano/na.

Virginia Occidental: virginiano/na del Oeste.

Washington: washintoniano/na.

Wisconsin: winsconsinita.

Wyoming: wyominguita.


03 marzo 2017

Por qué nos reímos cuando alguien se cae

El eterno conflicto entre querer reírnos y saber que no debemos
Reímos entre 15 y 20 veces al día. Y alguna de estas veces ocurre cuando alguien tropieza, como vimos en el caso de la caída de Madonna.
Las caídas nos sacan una sonrisa porque el humor se basa en gran medida en la incongruencia, como explica William F. Fry en Scientific American: esperábamos que Madonna subiera al escenario a cantar y en lugar de eso, tropezó con su capa. Del mismo modo, los chistes funcionan en parte por la sorpresa que causan: nos llevan en una dirección, pero luego cambian de rumbo. Además, en el caso de la cantante influyen otros dos aspectos: primero, que a Madonna no le ha pasado nada. No se ha muerto de la caída. Pudo levantarse y continuar con su actuación. También que, como dice Alfredo Murillo en GQ, Madonna no es nuestra madre. Hay distancia.
Pero tampoco puede haber demasiada distancia. Tal y como escribe Scott Weems en Ha! The Science of When We Laugh and Why ("¡Ja! La ciencia de cuándo nos reímos y por qué"), “el humor es por naturaleza confrontacional”. Para que algo nos lleve a la carcajada tiene que superar cierto umbral de incomodidad, tiene que provocarnos (aunque sin excederse). De hecho, “el conflicto entre querer reírnos y no estar seguros de que debemos” alimenta el humor. De hecho, no todo el mundo se ríe con una caída: "Ante situaciones en apariencia jocosas, muchas personas se ponen en lugar del otro" y esta cercanía emocional les impide reírse, explica a Verne Begoña Carbelo, psicóloga del Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija.
La de la incongruencia no es la única teoría sobre el humor, como recoge Richard Wiseman en Quirkology. También está la de superioridad: nos reímos de situaciones que nos hacen sentir superiores, por ejemplo, cuando alguien rico y famoso se cae. El tropiezo de Madonna produciría en no poca gente una "vanidad súbita", como explica Carbelo. Otra teoría es la freudiana, según la cual el humor sería una válvula de escape socialmente aceptada, lo que queda de manifiesto especialmente en el humor negro o con contenido sexual. Sí, es muy posible que ninguna teoría sobre el humor sea totalmente exhaustiva, como apunta Jim Holt en Stop Me If You’ve Heard This ("Interrúmpeme si ya te lo sabes").
Niveles de humor
Reírse de caídas es más o menos habitual, pero es una forma muy básica de humor. De nuevo citando a Weems, la sorpresa nos hace reír, pero no es lo único. También valoramos el proceso que nos lleva a este final y cómo reevaluamos toda la escena: “Lo que nos hace reír no es el contenido del chiste, sino la forma en la que nuestro cerebro trabaja en el conflicto que muestra”. Es más, los spoilers pueden hacer que el chiste sea incluso más gracioso, ya que permiten al oyente apreciar la dinámica y la mecánica de la historia humorística a medida que se nos presenta.
De hecho, Weems cita estudios que muestran que movemos los mismos músculos de la cara cuando descubrimos la solución a un problema de lógica y cuando algo nos resulta gracioso. No sólo eso: solucionamos esos problemas más deprisa si antes nos hemos reído. Más aún: recordamos más datos de una conferencia o de una clase si incluye humor relacionado con el tema.
Un momento, ¿y si Madonna se hubiera matado?
Pongamos que Madonna se hubiera muerto a consecuencia de la caída. ¿Hubiera habido chistes al respecto?...Seguro.
Eso sí, para comenzar a reírnos de desgracias, hace falta distancia, al menos temporal. Weems recuerda que los primeros chistes sobre la tragedia del Challenger tardaron diecisiete días en aparecer. La distancia espacial también ayuda. Hacer un chiste sobre el 11-S (te guste o no ese tipo de humor) es más fácil en España que en Estados Unidos. Pero a su vez, en España no oímos chistes sobre el 11-M en los bares. También depende del contexto: los comentarios jocosos sobre fallecidos comienzan a circular por Twitter cuando aún ni se ha firmado el certificado de defunción.
Weems cita a Christie Davies, uno de los principales estudiosos del humor, que afirma que el humor negro ni es insensible ni es una forma de lidiar con el luto. El humor negro es una forma de gestionar conflictos emocionales complejos. Por ejemplo "nos sentimos mal por la gente con discapacidad, pero también queremos reafirmar su valor y tratarlos como deberíamos: como a todo el mundo. Y aunque lamentamos las víctimas de desastres naturales, al mismo tiempo nos sentimos manipulados por los medios de comunicación cuando nos dicen cómo debemos sentirnos”. El humor “nos proporciona alivio, pero no lo hace borrando los sentimientos negativos, sino activándolos junto a los positivos, para ofrecernos una experiencia emocional compleja”.
Además y como explica Carbelo, "el humor expande y flexibiliza los límites", ya que nos ofrece "otra forma de ver la realidad". ¿Esto significa que el humor no tiene límites? Los tiene. Primero, cada persona y cada grupo tiene los suyos, como explica Carbelo. A lo mejor, estos chistes nos parecen innecesariamente crueles. Y no es lo mismo contarlos entre amigos que nos conocen de toda la vida que a compañeros de trabajo, por ejemplo. Por otro lado y como ya comentábamos antes, para que un chiste o un comentario sea gracioso, nos ha de hacer sentir algo incómodos, pero no demasiado. Weems cita estudios que muestran que añadir más crueldad al humor negro no hace más gracioso el chiste; al contrario.
No sólo eso: esta “experiencia emocional compleja” no se crea acercándose a alguien en un hospital y gritando: “¡Jaja, estás enfermo!”. Si se hace humor con temas delicados, hay que hacerlo "con cuidado y originalidad, y hay que mostrar una sensibilidad muy elevada", explica Carbelo, quien precisamente ha investigado el humor como herramienta terapéutica. Hay métodos. Por ejemplo, "poniéndose del lado de la víctima o de la persona que está enferma", y sabiendo muy bien hasta dónde se puede llegar, en qué momento y con qué fin.
Es decir, antes de hacer un chiste sobre el holocausto, debemos tener en cuenta que no somos ni Sarah Silverman, ni Larry David, ni Mel Brooks. No tenemos ni su experiencia, ni sus conocimientos, ni su trayectoria. Como dice la propia Silverman, “el holocausto no siempre es gracioso”.
¿Tienen gracia los chistes machistas?
Un momento, ¿nos reímos de Madonna porque es una mujer? ¿Una mujer que además ya tiene 56 años? Por ejemplo, Deborah Orr y Bidisha recuerdan en The Guardian que muchos de los comentarios supuestamente humorísticos al respecto de su caída son comentarios machistas y sobre su edad.
Obviamente, no es lo mismo reírse de alguien que tropieza y se cae que reírse de alguien que tropieza y se cae porque es una mujer mayor (y no es que Madonna sea una persona débil, precisamente, sobre todo teniendo en cuenta que se levantó y siguió con su interpretación).
Acerca de la influencia de los estereotipos en nuestras ideas, podemos citar un estudio de Thomas Ford sobre chistes sexistas. A algunos de los participantes se les dieron a leer chistes machistas, a otros, frases machistas, y a un tercer grupo, chistes sin más. Finalmente se les preguntó cuánto dinero darían a una organización en defensa de la igualdad de la mujer. Los que habían escuchado chistes sexistas daban menos dinero que quienes habían leído los otros chistes o incluso las frases machistas. Este tipo de humor "lleva a los hombres a creer que el comportamiento sexista entra dentro de los márgenes de lo aceptable socialmente".
Reírse de uno mismo
Quizás nos sentimos incómodos riéndonos de Madonna porque se ha caído. Pero si nos caemos nosotros y conseguimos reírnos, nos sentiremos bastante bien. "El humor tiene que ver con la actitud en general ante la vida y forma parte de nuestra personalidad -nos explica Carbelo-. La gente que encaja las vicisitudes de la vida con la relatividad que da el humor, encaja mejor cualquier situación". De hecho, Weems cita en su libro estudios que muestran que quienes hacen humor sobre su viudedad o su discapacidad, llevan mejor estas situaciones.
El humor puede funcionar como "mecanismo de defensa" ante estas situaciones y un buen sentido del humor ayuda a "vivir de forma más alegre y equilibrada", apunta Carbelo, que añade que "incluso las enfermedades se corrigen". De hecho y según Weems, la risa "mejora la salud cardiovascular y la respuesta inmunológica", aunque la causa podría estar no tanto en la propia risa como en el efecto socializador que esta tiene, según apunta en este artículo Robert Provine, autor de Curious Behavior: Yawning, Laughing, Hiccupping, and Beyond ("Comportamiento curioso: bostezar, reír, el hipo y más").
Mejor en grupo
Provine explica que el humor es sobre todo una señal social: nos reímos 30 veces más en grupo que a solas. Tanto es así que tres cuartas partes de las veces que nos reímos cuando estamos entre amigos no es ni por chistes ni por historias humorísticas, sino tras comentarios en apariencia banales. “La risa tiene más que ver con las relaciones que con el humor”, ya que facilita un ambiente emocional positivo. De hecho, los animales también se ríen: es su forma de decir que están jugando.
Carbelo añade que en grupo, el humor "se multiplica, potencia y amplifica". Es más, "es una forma de facilitar la cohesión y de crear vínculos" que funciona de forma comparable al amor. "Si en un grupo alguien no se ríe -añade-, es posible que no aguante mucho con ellos". Se trata de un proceso social que depende muchísimo del contexto: por eso un chiste funciona mejor en un bar que leído en una revista, o los tuits tienen gracia en Twitter, pero no tanta si alguien los lee en voz alta. También hay códigos diferentes según el grupo en el que estemos, recuerda Carbelo.
Y también por eso una comedia nos puede hacer reír más si la vemos en el cine que si la vemos en casa a solas. De hecho, las risas enlatadas tienen su sentido: está demostrado que nos reímos más cuando oímos a alguien reírse, como explica Weems. Eso sí, si alguien nos dice que las risas son grabadas y que no se han rodado en un estudio en directo, ya no nos hace tanta gracia. Y nos reímos más rodeados de amigos que de desconocidos. Incluso nos reímos más si nos dicen que un amigo está en otra habitación riéndose mucho de lo mismo.
Eso sí, Carbelo cree que "no es lo mismo el humor en redes sociales que el humor social" y compartir contenido humorístico en redes "no tiene que ver con reírse en grupo". Cuando no hay comunicación cara a cara, no podemos saber si la otra persona se está riendo. En definitiva, los favs y emojis de carcajadas pueden ser fingidos.
                 

                 
Fuente

28 febrero 2017

18 Cosas que hacen las personas que viven solas


             
Es de vivir solo “es una página de Facebook que comparte situaciones que le suceden a todos quienes viven solos. Esta página recibe colaboraciones de sus usuarios y es por eso que no se puede negar que una o más personas hacen estas cosas en la soledad de sus hogares.